– La medida, implementada hace casi un año, genera costos millonarios y saturación en los centros de retención de animales, mientras los ataques no cesan.
Londres.- Hace casi un año, el Reino Unido implementó la prohibición de la raza de perros American XL Bully tras un incremento en los incidentes relacionados con esta especie. Desde entonces, las cifras son alarmantes: más de 100 perros de esta raza son sacrificados cada mes en el país.
Las autoridades de Inglaterra y Gales informaron que los costos asociados al cuidado de los perros incautados se han disparado. Según datos revelados a la BBC, el gasto anual en el alojamiento de estos animales en instalaciones policiales ha aumentado seis veces, alcanzando más de 31 millones de dólares. Este aumento refleja la presión ejercida sobre los recursos, ya que miles de perros son retenidos durante largos periodos.
Además, los centros destinados a albergar a estos animales están operando al máximo de su capacidad. La saturación de estas instalaciones no solo dificulta la logística, sino que también plantea preocupaciones éticas sobre el bienestar de los perros retenidos, muchos de los cuales terminan siendo sacrificados debido a la falta de espacio y recursos.
A pesar de estas medidas drásticas, los ataques de perros en el país no han mostrado una disminución significativa. Esto ha generado un debate en torno a la efectividad de la prohibición y la necesidad de enfoques alternativos, como programas de educación y entrenamiento responsable para los dueños de mascotas. La polémica continúa, mientras activistas y expertos en comportamiento animal cuestionan si la prohibición de una raza específica es la solución adecuada para reducir los incidentes.