– Alexandra Morton-Hayward, antropóloga forense de Oxford, analiza cerebros antiguos que han sobrevivido miles de años en condiciones extremas.
Oxford.- En los laboratorios de la Universidad de Oxford, la científica británica Alexandra Morton-Hayward cuida con especial dedicación una colección única en el mundo: cerebros humanos que, a pesar del paso de los siglos, permanecen sorprendentemente intactos. Su investigación busca descifrar los secretos biológicos que han permitido que estos órganos se conserven en condiciones que habrían destruido cualquier otro tejido.
Entre sus piezas más valiosas se encuentra un ejemplar al que cariñosamente apoda “Rusty” por su tono rojizo. Encogido y firme, este cerebro ha sobrevivido a la degradación natural que normalmente ocurre en pocas horas después de la muerte. “Es mi favorito”, comenta Morton-Hayward entre risas, mientras lo manipula con delicadeza usando guantes de laboratorio.
La antropóloga, que también es investigadora postdoctoral, explica que algunos de estos cerebros fueron hallados en terrenos pantanosos, otros en tumbas antiguas y algunos incluso en escenarios de catástrofes naturales. El hallazgo de estas piezas ha despertado un enorme interés científico, ya que podrían revelar pistas sobre cómo se degradan los tejidos humanos y, en consecuencia, abrir nuevas puertas en áreas como la medicina forense y la arqueología.
El equipo de Oxford trabaja actualmente con tecnología de vanguardia para analizar las proteínas y compuestos químicos presentes en estos cerebros. Morton-Hayward espera que sus estudios no solo ayuden a comprender el pasado, sino que también contribuyan a mejorar técnicas modernas de conservación y análisis en ciencias forenses. “Cada cerebro cuenta una historia”, afirma la investigadora, “y estamos apenas comenzando a descifrar lo que tienen para enseñarnos”.
