– La propuesta del presidente busca incentivar la inversión y la creación de empleos, aunque especialistas advierten posibles impactos en la recaudación fiscal y el financiamiento de programas públicos.
A pocos meses de asumir la presidencia de Chile, José Antonio Kast colocó sobre la mesa una de sus propuestas económicas más discutidas: disminuir la carga tributaria que pagan las empresas. La iniciativa ha generado un intenso debate entre economistas, empresarios y sectores políticos, quienes analizan si la medida puede convertirse en un impulso para el crecimiento económico o representar un riesgo para las finanzas del Estado.
Los defensores del plan sostienen que una reducción de impuestos corporativos podría atraer nuevas inversiones nacionales y extranjeras, aumentar la competitividad del país y favorecer la generación de empleos. Según esta visión, las empresas contarían con mayores recursos para expandir operaciones, desarrollar proyectos productivos y fortalecer distintos sectores de la economía chilena.
Sin embargo, críticos de la propuesta advierten que una disminución en la tasa impositiva podría reducir significativamente los ingresos fiscales. Esto podría limitar la capacidad del gobierno para financiar áreas prioritarias como salud, educación, infraestructura y programas sociales. Algunos expertos señalan que el éxito de la medida dependerá de que el crecimiento económico generado compense la pérdida inicial de recaudación.
Analistas coinciden en que no existe una fórmula única para el éxito. La experiencia internacional muestra que las rebajas tributarias pueden generar resultados positivos cuando van acompañadas de estabilidad económica, seguridad jurídica y políticas que promuevan la productividad. De lo contrario, existe el riesgo de que los beneficios para la inversión sean limitados y que el Estado enfrente mayores dificultades presupuestarias.
