– La tecnología del innovador ReefBot Seagrass redefine los esfuerzos para salvar estos ecosistemas esenciales para el clima y la vida marina.
Cardiff.- Las praderas marinas, conocidas como los “bosques submarinos”, son fundamentales para la salud del planeta. No solo almacenan grandes cantidades de carbono, sino que también sirven de refugio y fuente de alimento para numerosas especies marinas. Sin embargo, estos ecosistemas han sufrido una alarmante pérdida debido a la contaminación, la pesca destructiva y el cambio climático. Ante este desafío, la tecnología ha presentado una respuesta: el robot ReefBot Seagrass, diseñado para restaurar praderas marinas con precisión y eficiencia.
Este dispositivo automatizado utiliza sistemas avanzados para sembrar y cuidar hierbas marinas en áreas degradadas. Equipado con sensores y brazos robóticos, el ReefBot Seagrass no solo identifica los puntos más adecuados para la replantación, sino que también optimiza el proceso al reducir la intervención humana y minimizar el impacto en los entornos delicados. Según sus desarrolladores, esta tecnología puede restaurar áreas extensas en una fracción del tiempo que tomaría con métodos tradicionales.

Los resultados iniciales han sido prometedores. En varias pruebas realizadas en zonas costeras de Europa y Australia, el ReefBot Seagrass logró replantar más del 80 % de las áreas asignadas, aumentando significativamente la presencia de biodiversidad local en pocos meses. “Este avance no solo restaura el equilibrio ecológico, sino que también fortalece las comunidades costeras que dependen de estos hábitats para la pesca y el turismo sostenible”, señaló Laura Martínez, experta en conservación marina.
Con su impacto positivo ya evidente, los científicos y activistas ven en esta tecnología un rayo de esperanza para combatir la pérdida de praderas marinas a nivel global. Sin embargo, también subrayan que la restauración no será suficiente sin abordar las causas subyacentes de su degradación, como la contaminación y el cambio climático. La combinación de esfuerzos tecnológicos y políticas ambientales será clave para proteger estos ecosistemas esenciales para el futuro del planeta.
