– Investigadores descubren que un anestésico común posee efectos neuroprotectores contra la enfermedad.
Madrid.- Un reciente estudio ha revelado que el gas xenón, utilizado ampliamente como anestésico general, podría desempeñar un papel clave en la protección del cerebro contra la enfermedad de Alzhéimer. La investigación, realizada en modelos animales, sugiere que este gas no solo induce la anestesia, sino que también activa mecanismos inmunológicos que reducen la inflamación cerebral y previenen el deterioro neuronal.
El xenón es un gas noble incoloro e inodoro con múltiples aplicaciones en la ciencia y la medicina. Su potencial terapéutico en enfermedades neurodegenerativas ha sido objeto de estudio en los últimos años, y los resultados recientes han demostrado que puede estimular la respuesta inmune del cerebro. Esta activación parece ser clave para minimizar la atrofia cerebral y mejorar la función neuronal en pacientes con predisposición al Alzhéimer.

Los científicos descubrieron que la exposición al xenón induce un estado neuroprotector al modular la actividad de las células inmunitarias residentes en el cerebro, conocidas como microglía. Estas células desempeñan un papel fundamental en la eliminación de toxinas y la reparación de tejidos neuronales dañados, lo que sugiere que el gas podría ser una herramienta efectiva para frenar el avance de la enfermedad.
Si bien los resultados son prometedores, los investigadores advierten que aún es necesario realizar estudios clínicos en humanos para confirmar la eficacia y seguridad del xenón en el tratamiento del Alzhéimer. De ser exitosos, estos hallazgos podrían abrir la puerta a nuevas estrategias terapéuticas para una enfermedad que, hasta ahora, no tiene cura y afecta a millones de personas en todo el mundo.
