– Miles de construcciones permanecen sin terminar debido a factores económicos, tributarios y al crecimiento progresivo de las familias, convirtiéndose en una característica común del paisaje peruano.
Lima.– En distintas ciudades y comunidades del Perú, las viviendas con estructuras incompletas forman parte del panorama cotidiano. Muros sin revestimiento, columnas expuestas y pisos superiores sin concluir son una imagen frecuente, especialmente en sectores populares, donde muchas familias edifican sus hogares de manera gradual conforme mejoran sus ingresos.
Este fenómeno responde a una combinación de factores económicos, sociales y normativos. La construcción por etapas se ha convertido en una estrategia para quienes no cuentan con recursos suficientes para terminar una vivienda de una sola vez. De esta manera, las familias amplían sus casas conforme disponen de dinero, adaptándose a sus necesidades y posibilidades financieras.

Otro aspecto que influye es la percepción de algunos propietarios respecto a la carga tributaria asociada a las edificaciones terminadas. En determinados casos, mantener una obra aparentemente inconclusa puede retrasar ciertos trámites o evitar incrementos en los impuestos relacionados con la propiedad, aunque esta no es la única explicación del fenómeno, que también está ligado al crecimiento urbano desordenado y al acceso limitado al financiamiento.
Especialistas en desarrollo urbano consideran que la presencia masiva de viviendas sin finalizar refleja tanto los desafíos económicos que enfrentan numerosos hogares como la falta de una planificación integral en diversas zonas del país. Aunque muchas de estas construcciones continúan habitadas y cumplen su función como vivienda, el fenómeno evidencia la necesidad de fortalecer las políticas de vivienda, facilitar el acceso a créditos y promover un desarrollo urbano más ordenado y sostenible en Perú.



































